En algún sitio he pinchado que he llegado hasta Eñe, revista para leer, donde estaba un siguiente texto del que hago un extracto:
Yo sentía cierta curiosidad por conocer a Sergio. Él era el cantante de El Niño Gusano, un grupo con el que compartíamos discográfica (rca) y que era de los pocos grupos que en la década de los noventa escribía buenas letras en castellano. La prensa y el público siempre calificaban su forma de escribir como surrealista, algo que a Sergio no le gustaba nada. Sergio siempre se defendía diciendo que sus letras no eran surrealistas, sino que él describía las cosas como las veía. Y que si, por ejemplo, hablaba de «chicas como árboles frutales con bikinis», no pretendía crear metáforas incomprensibles dejadas a la libre interpretación, sino que estaba siendo todo lo preciso que era capaz.
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Por cierto, este viernes Francisco Nixon + The New Raemon + Pigmy en El Sol
Ahora mismo si pienso en la felicidad me acuerdo de un verano con mis padres en la Costa Brava en el que me prestaron un walkman sumergible y me lo llevé a bucear. Estaba buceando desnuda, en medio de un inmenso banco de peces de rayas amarillas, yo sola, y los rayos del sol atravesaban el agua super limpia y en el walkman sonaba “See Emily Play” de Pink Floyd… entré en comunión con el Universo entero, te lo prometo. Fui super feliz!
De una entrevista con Isa de Las Charades que no había leído, y me he encontrado hoy.
El plan de Atrás hacia la felicidad era el siguiente: devolver el mundo a 1580. Abolir el carbón, las máquinas, los motores, la luz eléctrica, el maíz, el petróleo, el cinematógrafo, las carreteras asfaltadas, los periódicos, los Estados Unidos, los aviones, el voto, el gas, los papagayos, las motocicletas, los Derechos del Hombre, los tomates, los buques de vapor, la industria siderúrgica, la industria farmaceútica, Newton y la gravitación, los pavos, la cirugía, los trenes, el aluminio, los museos, las anilinas, el celuloide, Bélgica, la dinamita, los fines de semana, la enseñanza obligatoria, los puentes de hierro, el tranvía, lartillería ligera, los desinfectantes, el ácido bórico, el café.
Enrique Vila-Matas, en Dietario Voluble, refiriéndose a la utopía de Rosenblum
A veces regalar tiene algo que nos pone al borde del abismo, nos complica la vida hasta extremos que jamás habíamos sospechado. Es peligroso regalar. El gesto es desde luego la manifestación de un elegante arte, pero no conviene que olvidemos que tiene su lado salvaje. Como todos perfectamente sabemos, no podemos regalar nada que nos guste mucho, pues si casualmente llegamos a encontrar algo maravilloso, el impulso natural nos conduce a quedárnoslo, nos lo apropiamos, no llega nunca a la persona a la que pensábamos obsequiar (...)
Es complicado regalar un libro porque muchas personas se fijan sólo en el título de la novela que les ofreces y creen que contiene un mensaje velado para ellos, y algunos acaban incluso sintiéndose aludidos. Me ha ocurrido varias veces. El día, por ejemplo, en que regalé En busca del tiempo perdido a un amigo que creyó que trataba de indicarle que había hecho siempre el imbécil, que toda su vida había estado perdiendo el tiempo.
Enrique Vila-Matas - Dietario voluble
Lleva 23 años recluido en este centro. Lee. Ha sacado cuatro mil ciento sesenta libros de la biblioteca desde su llegada, lo que significa, a la vista de nuestro inventario, que en varias ocasiones ha leído el mismo libro dos veces.
Escribe. Ha enviado catorce mil quinientas sesenta y cuatro cartas; lo menos que se puede decir es que es prolífico.
Y hace ejercicio. Ha estado en el patio dos mil ochenta y dos veces.
Y sin embargo no parece que podamos tenerle entretenido.
Nos hemos hecho cargo de usted. Nos hemos ocupado como si fuera un pariente. ¿Cómo cree que nos sentimos por haber fracasado tan miserablemente?
Extraído de El FIn de Alice, de AM Homes
Es un libro un poco bestia, no me atrevo a recomendarlo :)
A mi me gustaría no ser pesimista; pero lo soy, tanto por instinto como por experiencia. El uno se dirige en la encruzijada de dos caminos hacia la derecha y el otro hacia la izquierda. Si se encuentran ambos y son sinceros, reconocen que los dos han fallado. La vida y la inteligencia se van derrochando en empresas inútiles; pero cuando el hombre que las ha derrochado se encuentra con personas económicas y prudentes, ve que tampoco éstas han ganado la partida y que su éxito no vale gran cosa.
Desde la última vuelta del camino II - Pio Baroja
-¿Es usted nueva?
-Sí.
-Me llamo Ignacio Urquieta. Ya soy veterano.
-Mi apellido es Almenara. Alicia de Almenara. Perdón por la pregunta: ¿es usted médico o enfermero? -¡Gracias! -exclamó él riendo- No, señora. Soy solamente el más peculiar de los locos que hay aquí. Y mi peculiaridad consiste en saber y en confesar que lo soy. Porque ninguna de esas "piezas de museo" que tiene usted enfrente, lo confiesa... y yo sí. ¿Usted tampoco está enferma... verdad?
-No -respondió secamente Alicia.
-¿Ve usted? ¡Sigo siendo la excepción!
Los renglones torcidos de Dios, Torcuato Luca de Tena