Martes 30 de diciembre de 2008
el 30 dic En: Diario - 2 comentarios
Todavía era de noche cuando he salido de casa, no hacía frío y me he cruzado con un señor de unos 40 años, muy elegante, que se tambaleaba elegantemente con un vaso ancho, vacío, en la mano.
Un montón de taxis en la parada y una señora con pinta de señora normal, que cada 20 metros se paraba y arrojaba imaginariamente algún objeto también imaginario arqueando su brazo derecho y luego seguía andando como una señora normal.
En el Metro casi todo el mundo leyendo, menos uno que apestaba a tabaco como si acabase de salir de algún garito madrileño. Me moví de sitio.
Llegando a la oficina, resulta que ese edificio grande que habían vaciado por dentro y estaba reformando, está casi listo: "Alquiler de trasteros". Uno pensaba que semejante edificio lo destinarían a oficinas, o a centro comercial, o a taller de coches. Pero acaba siendo un trastero.
El mensaje es claro, sin duda: Apartad de vuestra vista todos los objetos generados en la orgía consumidora de los últimos años para que no os entren remordimientos en estos tiempos de crisis.
Buenos días.
Que imagen... primer mundo en espejo. Che, si te saludo me van a cobrar? Buen Dia D
Vaya, Álvaro, leyendo tu post me da que pensar... y eso de que trabajas en HCI es solo una tapadera mientras se termina de despertar tu vena de escritor ;-)
Un saludo