Lo que había visto era tan aterrador que le empujó a marcar. Llamó a su ex mujer. Era el único número que sabía de memoria: su propio número antiguo.

Antes de que pudiera abrir la boca ella dijo:

-Acabo de llegar, estoy agotada. He tenido reuniones todo el día. Estoy tarumba. ¿No podemos hablar mañana?
-Estoy en el hospital. Me han dicho que llamara a alguien.
-¿Qué puedo hacer por tí desde aquí? Es más de medianoche.
-Tuve un dolor y empezó a empeorar. Llamé al 911. Estoy en Cedars-Sinai con electrodos en el pecho y una intravenosa en el brazo. No paran de preguntarme si tengo un historial de dolencias cardiacas.
-¿Por qué no llamas a tu hijo?
-No creo que sea el mejor momento para llamar a Ben.
-Estoy agotada, Richard. ¿Estarás mañana en casa? Te llamo mañana.

Este libro te salvará la vida, AM Homes, Página 25.

Leído el 17 de abril de 2008 entre las 8 y 9 de la mañana, en el último vagón de algún tren de la linea 1 de metro de camino al trabajo, entre las estaciones de Bilbao y Cuatro Caminos, aproximadamente.