Hace un par de meses guardé una foto muy importante para mí entre las páginas de un libro. O eso quiero pensar, porque si no la guardé dentro de ningún libro, es que está perdida. Pero no sé en qué libro está -porque lo está, me obligo a pensar.

Confío en que cualquier día de estos abriré el libro y allí estará la foto. Probablemente me la encuentre por sorpresa, lo cual será sin duda mejor que saber dónde está. En caso de que la encuentre, claro. Porque lo más probable, me doy cuenta según escribo esto, es que, no sabiendo en qué libro está guardada la foto, nunca vuelva a abrir ese libro perdido que guarda la fotografía.

Por muy limpios y organizaditos que parezcan en esas estanterías, lo cierto es que tengo mi casa llenos de libros perdidos y abandonados.

A ver cuando cambio mis libros a una biblioteca circular donde puedan cobrar vida.

Y ya sabes: si alguna vez encuentras una foto, una carta, algún mensaje dentro de un libro ajeno, piensa en que es lo más importante del mundo, al menos hasta que encuentres lo siguiente.