Mi perfil de Last.fm vuelve a recibir las canciones que escucho mientras estoy en el ordenador de la oficina.

Y no solo tengo mi música para escuchar, si no la de unos cuantos en la oficina que comparten su música.

Ah, y también me he comprado unos cascos...

Aunque a veces alguien se va en el mejor momento, y te quedas con la miel en los labios.