Ya no nos paramos a escribir una carta. A pensar qué queremos decir, a decirlo con cariño, a pensar en cosas que no necesitamos decir pero que probablemente sea bonito hacerlo. A escribir cartas que serán guardadas durante años en algún cajón.

Hoy en día todos los mensajes que escribimos los escribimos corriendo. Sabemos que morirán pronto: probablemente serán borrados nada más ser recibidos. El fast-food de la comunicación electrónica interpersonal. Pragmatismo de usar y tirar.

Es por esto que voy a construir un nuevo servicio: el correo-e lento.

Cada mensaje que escribas tardará en llegar de 3 a 7 días, dependiendo de a quien se lo mandes, y si seleccionas la tarifa urgente (todavía no he decidido si será de pago, pero en cualquier caso algún mérito tendrás que hacer para utilizar las features premium). Las cartas no podrán tener menos de 300, o 500, o un montón de palabras. Solo podrás mandar 1 carta a un mismo destinatario cada mes. Cuando el destinatario reciba el mensaje, estará sometido a las mismas limitaciones.

Con este nuevo servicio, recuperaremos el gusto por la correspondencia postal que se tomaba su tiempo y que nos lo daba a nosotros, y probablemente volvamos a comprar sellos y a pensar un poco lo que decimos y a dejar de utilizar servicios absurdos en Internet, lentos o rápidos.