Ayer, cuando volvía a casa en bici bajo la lluvia de febrero (si esto os parece poético, podéis visualizar el barrillo gris radioactivo con el que se quedó impregnada la bici), un conductor (seguro que perteneciente a la Asociacion de Conductores Violentos) me pitó, me adelantó de revolucionadas maneras, y me increpó gestual y textualmente (aunque parecía una peli muda) por ir ocupando lo que él debía considerar "su" carril.
Mi reacción fue levantar alguno de los dedos de mi mano cuando pasé a su lado (una pena que llevando tanta prisa tuviese que esperar en un semáforo), a lo que él contestó con una bajada de ventanilla y más improperios cuyo sonido me alcanzó, pero que no atiné a distinguir porque se mezcló con los que a su vez salían de mi boca, conformando un nuevo movimento de la 8ª Sinfonía Urbana en Re Menor (Re de tu "Repu..." Madre).
Aprovecho este post para pedir disculpas publicamente porque en la tensión del momento no estuve todo lo concentrado que debía y, dramáticamente, desafiné.
Si alguno de ustedes desean que les sea devuelto el importe de la entrada, la organización del evento no tendrá ningún inconveniente en hacerlo.